1984
1984, de George Orwell.
Desde hace veinte años existe en mi casa una edición de "1984" que incluye también "Rebelión en la granja".
A pesar de llevar tanto tiempo en compañía de este libro, no lo he leído hasta ahora. Y la espera ha valido la pena, pues es a mis actuales treinta y cuatro años cuando creo que puedo apreciar mejor esta obra.
Siendo como soy una persona sensible, esperaba que "1984" tuviera un final feliz, aún a sabiendas de que esto no era posible. Pero lo más triste de todo es reconocer en esta historia de ciencia-ficción una realidad muy actual.
George Orwell hace una dura descripción de un mundo dominado por un totalitarismo absoluto. En "1984" la humanidad ha dividido la superficie de la Tierra en tres grandes superestados que luchan entre ellos indefinidamente. La acción transcurre en uno de ellos, Oceanía (que nada tiene que ver con la actual Oceanía), y se nos describe como es la vida de las personas en una ciudad cualquiera, bajo el peso del "Partido", organización política liderada por el "Gran Hermano" y que sustenta el poder a través de la mentira y la manipulación de la información, y de la humillación, el dolor, el sufrimiento y el lavado de cerebro de las personas. Son especialmente espeluznantes la descripción de los hechos acontecidos en el edificio que alberga el "Ministerio del Amor".
Sin llegar a los extremos del libro, la sociedad de hoy en día tiene algunos puntos muy parecidos con la que nos presentaba George Orwell:
- Los proles, la inmensa mayoría de la población, un rebaño de gente ajena al poder, y con ninguna posibilidad de conseguir cambiar el sistema a pesar de ser muy superiores en número.
- La televisión. Si en la novela se vigilaba directamente a los miembros del Partido a través de la telepantalla, en el mundo actual la televisión sería su prima hermana. No nos vigila directamente, pero se encarga de mantener idiotizado al pueblo a través de partidos de fútbol, reality shows (¡como el propio Gran Hermano!) o publicidad que llena de promesas y esperanzas la humilde vida de "nuestros proles", desviando la atención de los auténticos problemas de la sociedad.
- Un sistema político (o económico, aunque viene a ser lo mismo) contra el que no se puede luchar, y que puede traer consecuencias tremendas (como el cambio climático).
El Gran Hermano ha entrado por fin en mi vida.

Adán Echeverría dijo
Que bueno que has accedido a esa lectura. Es una de las mejores lecturas que podemos tomar, y que ha marcado con mucho esta época. Las cosas que se dicen, casi proféticas... de un visionario
16 Mayo 2007 | 06:11 PM